Asesinan periodistas
México se ha convertido en el país más peligroso del mundo para aquellos que nos dedicamos al oficio o profesión periodística. Pero las estadísticas y el lugar que se ocupe en las mismas sería lo de menos, si no se tratara de vidas humanas, de padres dolidos, de esposas u esposos desesperados, de niños y jóvenes que han quedado huérfanos luego de que manos criminales han asesinado a su ser querido, padre y sostén de familia.
Vivir en la barbarie, no solo nos denigra ante los ojos de los demás, sino ante nosotros mismos. A todos nos debe de ocupar la muerte, aunque finalmente de algo habremos de morir –¡todos!-, de ahí que nuestro rechazo vaya dirigido a la cooptación, a la castración de la libertad de expresión, a los intentos por impedir el ejercicio de un periodismo libre, crítico, al mismo tiempo que respetuoso, profesional y comprometido con las mejores causas de la sociedad.
La preocupación debiera ser de todos, periodistas y no periodistas, la ciudadanía debe de tomar acciones para evitar que se siga coartando la libertad de expresión –con independencia de la forma-, y para que no se continúe asesinando a los periodistas por ejercer su oficio o profesión.
Ocupados siempre en las causas de los demás, hoy nos vemos obligados por las circunstancias a ocuparnos de las propias, en el entendido de que la impotencia y consternación no habrá de abatirnos, antes al contrario, con la identificación de miras que hemos podido captar en los compañeros y agrupaciones de los diversos rumbos de la república mexicana que hoy se han adherido a esta convocatoria nacional surgida en el estado de Jalisco (Colegio de Periodistas), a la cual se han sumado también las asociaciones locales, nos anima a levantar la voz y a continuar trabajando con igual o mayor ahínco por un periodismo libre y profesional.
Nunca como ahora, la unión, la suma, palabras diminutas que conforman todo un universo habrían podido alcanzar mayor significado en medio de una tormenta que dobla, que estremece, pero que no podrá quebrar a la gran nación que es México, ni a sus periodistas.